¿Por qué nos gustan los compresores ópticos?

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Algo que me ha llamado siempre la atención es el efecto que los compresores ópticos tienen sobre la gente. Tu pones un compresor óptico en una pista, y es como los vídeos de los perritos en el facebook, a todo el mundo le gustan, ¿pero porqué?.

Tras mucho darle vueltas al asunto, creo que he llegado a una idea que podría darnos una explicación seria, a porqué nos suelen gustar los compresores ópticos, y esta idea no es ni más ni menos que la linearidad en la actuación que ofrece al oído.

Existen cuatro tipos fundamentalmente de compresores: VCA, FET, Vari Mu y los ópticos, en los tres primeros el dispositivo que se encarga de controlar la tensión funciona en base a corrientes o tensiones eléctricas, mientras que en los ópticos, funcionan con luz. Esta es la diferencia y este tipo de funcionamiento es que al fin y al cabo hace que este tipo de compresor sea mucho más musical a nuestro oído, y que en la gran mayoría de los casos nos gusten. Os muestro el porque de mi idea.

Todo radica en el tiempo real de ataque y relajación de los compresores. Estos tiempos para todos los compresores son la suma de los tiempos de ataque y relajación de la circuitería de detección más el tiempo que el elemento encargado de controlar la ganancia tarda en variar su estado. Este tiempo generalmente no es tenido en cuenta, porque en los compresores VCA, FET y Varimu, para señales de audio, es casi instantaneo. Sin embargo para los células optoelectrónicas, este tiempo no es despreciable, veamos algunas curvas interesantes que nos pueden dar una pista de lo que estoy hablando

V1 V2

Lo primero en que os debéis de fijar es que dependiendo del tipo de material con el que se ha hecho el optoacoplador, los parámetros serán diferentes, por lo tanto si abrís vuestros compresores, podéis ver en la hoja de características técnicas que tipo de comportamiento va a tener vuestro compresor.

Lo segundo a fijarse es lo que llaman turn on y turn off, justamente en la tabla que os he puesto arriba, se puede apreciar que el tiempo de ataque hasta alcanzar  el 63% del valor final de la resistencia que posee el fotodiodo, varía entre 2,5 ms y 6 ms dependiendo del optoacoplador. Mientras que el tiempo de recuperación varia entre 35 ms y 1,5 segundos. Los tiempos de ataque son relativamente despreciables, sin embargo los tiempos de recuperación ya no los podemos despreciar, porque poseen una magnitud considerable.

Lo tercero en que deberías fijarte es en las curvas que te he puesto. Previamente te recuerdo brevemente el funcionamiento, el control de tensión se hace a partir de un divisor de tensión, en el cual hay una resistencia fija y la resistencia variable es el fotodiodo. El valor de la resistencia variable del fotodiodo, depende de la cantidad de luz que le incide a este o dicho de otra forma, de la cantidad de corriente que atraviesa al LED. Esta corriente proviene del circuito de detección y de esta forma, variando la corriente del circuito de detección se varia la resistencia variable del divisor de tensión, atenuando de esta forma en mayor o menor medida la tensión de entrada al divisor. Te recomiendo que te leas el funcionamiento de un compresor óptico que escribí hace meses.

Bien veamos como influyen estas curvas y porque son tan deliciosas al oído humano. Para los más nerds os confirmo que este tipo de dispositivos tienen memoria de pasado, y por tanto su estado futuro depende de sus estados pasados, además poseen un ciclo de histéresis, os podéis imaginar la complejidad de analizar a tiempo real el funcionamiento de un compresor óptico. Pero bueno no vamos a complicar más el tema, supongamos que el optoacoplador que usamos es el de material tipo 4, y supongamos que el fotodiodo posee una resistencia interna del orden de los Kohmios ya que no posee luz en el interior del optoacoplador, como consecuencia de que el circuito de detección no entrega corriente (la señal de entrada no sobrepasa el nivel del umbral). Supongamos que un pico supera el umbral, y el circuito de detección decide que hay que atenuar esa señal en un determinando valor, estableciendo para ello una corriente de 10 mA como aquella corriente que fija la atenuación necesaria en el divisor de tensión a través de la resistencia interna del fotodiodo, esta corriente fija una resistencia interna de 200 ohmios en el fotodiodo. Bueno lo primero que hay que ver es que el tiempo que va a tardar en llegar hasta los 200 ohmios, es de unos 6 ms, y lo segundo que hay que ver es que desde que recibe la luz del LED hasta que llega a los 200 ohmios, durante esos 6 ms, el fotodiodo va cambiando su resistencia interna de una forma lineal, pasando por todos los valores de resistencia existentes entre estos dos valores (aunque la gráfica es de tipo exponencial o logarítmica, debéis fijaros que el eje de ordenadas también esta en una escala logarítmica, lo cual nos hace pensar que realmente la gráfica con unos ejes lineales también será lineal).

Lo mismo pasa con el tiempo de recuperación, desde que el circuito de detección decide que no se ha de comprimir más, hasta que el divisor de tensión realmente no comprime más, pasa un determinado tiempo que puede llegar a ser hasta de 1,5 segundos, tiempo por el cual, la resistencia interna del fotodiodo va variando de forma lineal, pasando por todos los valores. Para esta fase de recuperación es cuando más se nota realmente este efecto, efecto que por otro lado evita el típico bombeo de ajustes muy rápidos.

Es decir tanto la entrada en acción del divisor de tensión, como el cese de acción del fotodiodo, sucede de una forma gradual en el tiempo. El clásico ejemplo para explicar el compresor a los niños es el de una mano automática que sube o baja un fader, conforme a la señal de entrada. La diferencia es que mientras que en lo compresores de tipo VCA, FET o Varimu la mano hace los movimientos en lapsos de tiempo muy cortos, casi inapreciables para el oído, en los ópticos, el movimiento se asemejaría a lo que hace una mano realmente, moviendo de forma gradual el fader hasta que alcanza el valor deseado. Esto produce que al fin y al cabo la entrada de la compresión, como la salida de la compresión, sea gradual, suave y lineal, y se asemejaría mas a las típicas variaciones de nivel que hacemos con las señales de audio. A nuestro oído, le gustan más las cosas graduales.

Debido a esta forma de funcionamiento, un compresor de tipo óptico, no se podrá utilizar como limitador de transitorios, pero si es un compresor ideal para realizar una compresión suave y musical, para conseguir un cierto “glue” en un bus master de una forma bastante natural, o para comprimir pistas individuales de una forma elegante.

Insisto esto es una idea mía, no se si será así realmente, pero tenía ganas de compartirla con vosotros…

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