Yonki del audio

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Hay gente que es adicta al alcohol, a la cocaína, a las putas, al juego… hay muchos tipos de adicciones, pero hoy os voy a hablar de una adicción aun peor, la adicción que tiene mi amigo Pepito al audio.

Pepito, realmente es un personaje imaginario, es un personaje que está basado algunas cosas en mi, y otras muchas cosas, en gente que he conocido en esta epopeya de Audioforo. Gente que me escribe por el facebook, por whatsapp, gente que me deja privados, gente con la que mantengo largas e interesantes conversaciones acerca del audio, conversaciones que para otras personas podrían ser frikismo, pero que yo no concibo una vida sin hablar de audio. En definitiva, Pepito es un personaje que reune lo mejor o lo peor de cada casa, depende de como se mire, Pepito es un autentico fánatico del audio, y seguramente es un personaje que aparecerá más veces por Audioforo. Pepito es un auténtico yonki del audio.

La adicción de Pepito podría ser una buena tesis para un psicólogo, seguramente encontraría rasgos de la personalidad muy marcados: obsesiones, inseguridades, fragilidad mental, sociopatías… sin embargo Pepito tiene algo en la vida que no mucha gente tiene: una ilusión por algo en la vida, y eso, con la mierda de sociedad en la que estamos metidos, ya es bastante.

Pepito es un ser diferente al resto, no le gusta el futbol, no le gustan las grandes aglomeraciones, le gusta estar sentado en su salón, con un té en la mano y hablando de audio con otra persona. Para Pepito cualquier evento social en el que no se hable de audio es una perdida de tiempo y un rollo. Si Pepito está más de media hora sin hablar de audio se empieza a aburrir y comienza a fantasear con el audio. Empieza a imaginar las cuerdas vocales de la gente con la que está, vibrando, como el aire llega a la boca, los modos que se establecen tanto en las cuerdas vocales, como en la laringe y boca, como resuena la cavidad bucal, y como por último sale el aire de la boca, creando una perturbación en el área que la rodea, que comienza a propagarse en todas las direcciones. Pepito se imagina como se origina el frente de onda de esta perturbación, un frente de onda que será esférico en su proximidad y un frente de onda plano a medida que se va a alejando. Pepito se aburre si no se habla de audio, y cuando no se habla de audio, el desconecta de la realidad y se conecta a su mundo mágico, un mundo paralelo, en el cual la gente no duerme sobre colchones, sino sobre mesas Neves de color azul RAF.

A Pepito le gusta los cacharrines, le gustan todos los cacharrines, no importa la marca, color, sabor u olor, le gustan los cacharrines, pero con una condición, tienen que ser viejunos, si son de antes de que el naciese mucho mejor. Pepito tiene un coche que le costó de segunda mano 1000 euros, siempre se queja de que su coche es muy malo, se pasa más tiempo parado que funcionando, no invierte dinero en cuidar su coche. Sin embargo Pepito tiene todos los previos habidos y por haber de hace 50 años y estos previos no son nada baratos. Pepito sufre de equipitis, que es una enfermedad que consiste en la adquisión compulsiva de equipos sin ningun tipo de freno, el cubre su vacío existencial, con una obsesión desmesurada por la adquisición de equipos, como si todo aquel acúmulo material fuese a llenar sus lagunas existenciales. Hace tiempo que para Pepito, Santa Klaus no existe, lo más parecido que tiene en su mente al concepto de Santa Klaus, es un señor con una camiseta de MRW que viene en furgoneta, y de ella saca una caja donde reside toda su felicidad. Felicidad efimera por otra parte ya que si bien al principio cuando Pepito tenía pocos equipos, la ilusión de uno nuevo le duraba semanas, ahora dado que tiene tantos, la ilusión le dura horas, pasadas unas horas, Pepito ya está de nuevo en Ebay, anhelando felicidad. Pepito es un autentico yonki de los cacharrines, y cada vez necesita dosis más altas y sus efectos le duran cada vez menos.

Pepito es un chico tímido, no sabe relacionarse con la gente cara a cara, no tiene muchas habilidades sociales y pasa mucho de su tiempo libre en casa navegando en internet, siempre buscando información de audio en la red. Pepito está apuntado a todos los foros habidos y por haber de audio, y le parece que nunca está de más que haya algunos foros más, siempre es interesante que haya más foros. Sin embargo pocas veces escribe o se relaciona con otros foreros de forma abierta, simplemente lee y lee pero no escribe. Puede emplear hasta 4 horas al día en leer cosas de audio, es un autentico devorador de contenidos.

Pepito nunca llega a disfrutar de un concierto, una película o un disco, siempre está analizando lo que escucha, intentando racionalizar lo que está pasando, intentando comprender lo que está sonando. Se imagina el espacio acústico donde ha sido grabado, los diferentes procesos que se han utilizado, cómo se ha grabado, los equipos involucrados. Cuando está en un concierto analiza exactamente lo que escucha, apunta mentalmente aquellas cosas que le gustan, y las que no le gustan intenta analizar el por que suena mal y cómo las arreglaría. No se deja llevar por la música que está sonando, no la disfruta, lo único que hace es analizar y analizar lo que está sonando.

Pepito no es un profesional del audio, pero le da mucha más importancia al audio, que muchos de los profesionales. Para Pepito el audio no es una profesión, es un oficio, un estilo de vida y por supuesto es su droga. Pepito jamás para de pensar en el audio, desde que se levanta hasta que se acuesta, lo primero que hace al levantarse es revisar todas las webs de audio que visitará 20 veces más a lo largo del día. Pepito hablará a través de diferentes redes sociales con gente que son como él, con gente con la que empatice, con gente de la que pueda disfrutar de su adicción, porque aunque no lo creais, hay mucha gente como Pepito. Pero esta forma de relacionarse con gente, es siempre de forma privada y virtual, ya que como os he comentado antes a Pepito no le gusta escribir públicamente.

Pepito es en definitiva lo que se conoce como un friki del audio, una persona que en lugar de emplear 10 horas en un bingo las emplea en el mundo del audio, sin ser profesional de ello, lo hace porque es su droga, su vicio, su refugio. Seguramente si se analizasen psicológicamente todas las adicciones, en lo más profundo del problema, ya sea juego, drogas, alcohol o audio, reside la misma raíz. Pepito en el fondo de su vida sufre, porque como toda adiccioón dista mucho psicologicamente de lo que es un hobby sano en el que se disfrute del mismo, Pepito no disfruta de su hobby, Pepito es un esclavo de su hobby.

Y si tu estas leyendo esto, es que en cierta medida te identificas con Pepito, porque los que estamos en Audioforo, somos en mayor o menor medida unos yonkis del audio.

 

10 Comentarios

  1. Yo una de las peores cosas que hice fue hacer de mi hobby, mi profesión, el sonido.
    Ahora tengo un nuevo hobby, las motos y es mucho más caro jajaja

  2. Grave problema el de Pepito… Llevar el hobby a ese extremo es patológico… Pepito debería poner el foco para “llegar a” y no en “ser un”
    Está claro que es muy extremista, pero hay gente así… A Pepito le dió por el audio, pero le podía haber dado por los videojuegos, por los drones, por coleccionar mecheros…

    ¿Cuántos años tiene Pepito?

  3. Los mayores de 50 tacos flipamos con que aparatos o instrumentos que en los 70 / 80’s se consideraban una castaña, ahora se les llama “Vintage”, son adorados y valen un pastón… XD

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