¿Vinilo o CD?

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¿Analógico o digital? ¿Mac o Pc? ¿Cubase o Protools? ¿ITB o OTB?. Existen una serie de preguntas claves en el mundo del audio, que dependiendo de cómo te posiciones, pues la gente rápidamente te encasilla en un aspecto u otro.

Sin embargo la pregunta de vinilo o CD es de esas preguntas, que podrían dar para horas y horas de debate.

La semana pasada fui a comprarle un tocadiscos a mi madre, ya que mi madre, lógicamente, toda su discografía la tiene en cintas o en vinilos y su tocadiscos se había roto.

Así que cogí un día por la mañana y me dirigí a la calle Barquillo a comprar el tocadiscos. Para aquellos que no conozcáis la calle Barquillo es una calle en donde hace 30 años, toda la gente de Madrid iba allí a comprar sus aparatos de audio y vídeo, ya que no existían las supertiendas que se pueden encontrar actualmente en los centros comerciales de las afueras de Madrid. Bueno me lleve un buen chasco, lo que me encontré allí no era ni la sombra de lo que había sido. La calle Barquillo, para que os hagáis una idea, era una calle en la cual se podían concentrar a lo mejor 20 tiendas de sonido y televisión. Era la calle a la que tenías que ir para poder ver y escuchar todo lo nuevo, era como la excursión al centro de Madrid, que hacíamos los viernes por la tarde. Los equipos de audio y vídeo que había allí eran alucinantes además de tener de todo tipo de aparatos, lo cual para gente que teníamos entre 14 y 18 años era un auténtico alucine esa calle.

En la calle Gravina estaba el mítico Telco, llevado por aquella familia alemana. Telco, era uno de los que partía la pana en el audio profesional, Telco movía muchisimos equipos de audio profesional. Hoy en día Telco se trasladó a Rivas (las afueras de Madrid) y ya no lo lleva esta familia alemana, lo lleva uno de los vendedores que trabajó en Telco. Si bien el nuevo Telco no llega a tener la fama del anterior, aun siguen trabajando mucho y llevando marcas alucinantes.

Aparte de Telco, que era de audio profesional, había un montón de tiendecitas de audio y vídeo de consumidor, es decir no existía el Mediamarkt y tu comprabas en las tiendas normales. Hoy en día, en Barquillo, no quedarán más de 6 tiendas, el resto se han cerrado, y han dado paso a negocios que por desgracia proliferan en estos casos: tiendas de ropas, de chinos, supermercados y algún bar. Es decir la calle más importante de Madrid en cuanto a sonido y vídeo, es una sombra ridícula de lo que fue, en donde para llegar a una tienda de audio tienes que atravesar primero toda una ristra de tiendas de ropa, bares, restaurantes, y supermercados, nacionales y de chinos.

Aun quedan algunos que sobreviven a esta situación, por citar los que tienen más solera, y con los que más he tratado yo. Están los de JyS aplicaciones electrónicas, los de Sonido 40 y los de Radio center. Radio center es una tienda de radio aficionados, a la que iba con mis amiguetes los viernes, ya que no entendiamos como funcionaban esos cacharros pero flipabamos con el hecho de poder hablar a distancia sin hilos. La gente de allí nos los explicaban y nos dejaban jugar con ellos, era realmente alucinante.

Francamente me da pena que esto se este acabando, pero por desgracia el mundo esta cambiando hacia una neoliberalismo económico que está produciendo que unos pocos se engorden a costa de que otros muchos desaparezcan. Si en este caso fuese un cambio a mejor pues lo podría entender, pero sinceramente creo que los equipos de audio y vídeo de antes estaban hechos para durar más, y los tenderos, (el que te atiende en la tienda) tenia un trato más cercano contigo, porque te conocía y te trataba por tu nombre.

Bueno cerremos este capitulo nostálgico, para abrir otro capitulo nostálgico. Los vinilos.

Bien, quiero que quede claro que esto es mi forma de verlo, no es un dogma, es solo mi opinión, porque en estas cosas ya se sabe, si eres muy tajante, la gente se calienta rápido.

Bueno, pues yo llegué a casa de mi madre con el tocadiscos, y se lo instalé y para probarlo puse un disco de Nat King Cole. Cuando el vinilo empezó a sonar, pasó algo que hacía mucho tiempo que no me pasaba, empecé a sentir mucha paz y felicidad, recordé mi etapa de niño, recordé aquella etapa de tanta felicidad, sin ningún problema, todo el día feliz, con mi familia, con mi madre poniendo los vinilos. Con 39 años, me sentí por un momento como si hubiese vuelto a tener 6 años, y volví a sentir esa paz y felicidad, que os juro que daría todo lo que tengo, por volver a aquella época.

El caso es que lógicamente ese vinilo había despertado en mi cabeza unos sentimientos, que estaban anclados en mi memoria, y cuando el vinilo empezó a sonar tuve aquella regresión (que palabra más de Stephen King). A partir de este momento, mi parte racional trato de entender que es lo que había pasado y me surgió una idea, ¿podría ser que pese a que el vinilo es tecnológicamente peor que un CD, pudiese evocar ciertos sentimientos que permanecen ocultos por el paso de los años? Si es así, ¿podría ser que la gente que claramente afirma que el vinilo suena mejor o más orgánico que un CD, sea fruto de que ese vinilo le transporta a una época feliz en su vida y por tanto no son objetivos?

Así que me decidí a hacer yo por mi mismo experimentos, me puse el vinilo de Nat King Cole, y aquella música, en aquel tocadiscos, sonaba exactamente igual que cuando yo era pequeño. Me trasladó a la típica escena de una película en la cual una persona mayor, escucha derepente una canción en un vinilo y en el siguiente plano aparece sus recuerdos infantiles. Creo que esto es conocido por los guionistas de las películas, y precisamente usan esos recursos. La gente de nuestras edades, de 40 hacia arriba, si tienen recuerdos de los vinilos, y cuando en la película aparece este tipo de recurso, pues es muy fácil empatizar con lo que esta sintiendo el actor. Daros cuenta, que siempre que se quiere hablar de pasados nostálgicos, se usa este tipo de recursos, un vinilo que empieza a sonar con una canción de hace 50 años y la pantalla se vuelve en blanco y negro. Si lo piensas es muy sencillo, para que tu empatices con el actor, tienes que sentir lo que sentía el actor en los años que rememora, y lo que rememora es un vinilo, y una televisión en blanco y negro, que es lo que había en aquella época. Si pones el sonido de un vinilo, una canción viejuna y pones la imagen en blanco y negro, trasladas directamente al espectador a esa época.

¿Pero es realmente la psicología tan potente para que todo esto ocurra? ¿Puede ser que haya gente que afirme que un vinilo es mejor que un CD, porque lógicamente está polarizado por esos buenos recuerdos? ¿Puede ser el vinilo una droga de la felicidad, la cual haga que la gente vaya buscando esa sensación usando para ello el sentimiento enclavado en nuestras memorias, de cuando de pequeños escuchábamos vinilos?

Bueno, yo no soy psicólogo, ni esto es una tesis, pero tal como os digo me hice unas pruebas a ver que pasaba.

Lo primero que hice fue escuchar algunos vinilos, y compararlos con CDs que tengo de los años 90, y me centré no en calidad de sonido, sino en los sentimientos que me producían. Bien el primer sentimiento que tuve, es que el vinilo misteriosamente sonaba más orgánico, con más vida, el CD sonaba treméndamente frío, ¿pero porque? ¿podría ser por los ruiditos e imperfecciones que tiene el vinilo?, ¿podría ser que mi cerebro hiciese una asociación entre la imperfección del ser humano y la de los vinilos?. Podría ser, sin embargo encontré algo interesante: no todos los vinilos sonaban igual de vivos, cálidos, musicales, llámalo como quieras. A medida que iba poniendo vinilos más recientes, se iba perdiendo aquella magia, hasta que llegué al momento de comparar el CD y el vinilo del Black Album, si bien el CD sonaba menos vivo, el vinilo a lo mejor tenía un ápice más de viveza. Así que concluí que una de las cosas que nos hace sentir la música como viva, es su dinámica. La dinámica en la música, es una capacidad del ser humano para enfatizar emociones, dependiendo de como se exprese un músico, la música que interpreta se puede sentir como viva o como un muermo, y precisamente una de las técnicas que se utiliza para la expresividad es la dinámica. El disco de Nat King Cole sonaba con una dinámica tremenda, pese a tener una limitación por un ruido de fondo considerable, sin embargo los vinilos del Black Album y su correspondiente CD, sonaban muy fríos, por el simple hecho de que su dinámica era treméndamente reducida, pese a tener el ruido mucho más lejos que en el disco de Nat king Cole.

Cuando una persona escucha música en directo, escucha la dinámica de los músicos. La dinámica de los músicos, es como la dinámica del orador, si una persona te da una charla, sin cambiar el tono de voz, es bastante posible que consiga un efecto soporífero en los oyentes. Sin embargo si el orador modula el tono de voz, en el discurso, enfatizando aquellas cosas importantes o concluyentes, va a conseguir mantener más la atención de los oyentes. En música es igual, en un concierto en directo, los músicos buenos se diferencia de los malos, entre otras cosas porque tienen dinámicas, y lo mismo que escuchar un concierto entero con la misma dinámica es infumable, escuchar un CD o un vinilo con la misma dinámica es para pegarse un tiro.

Con esto concluí que no es en si el soporte, es la música que lleva ese soporte, y en aquella época la música que se metía en los vinilos, no iba tan apretada como ahora, permitiendo a los artistas expresarse con su dinámica y sonar más vivos.

¿He dicho que el soporte no importa? Bueno pues he mentido, influye, pero no tanto como la gente se cree, o por lo menos en mi caso. La influencia del soporte es más bien por el hecho psicológico de los recuerdos positivos asociados al vinilo, que por el hecho de que el vinilo tenga un sonido característico.

Es decir, mi madre tiene el mismo disco de Nat King Cole en vinilo y en cinta. Era un disco que le gustaba mucho y se hizo una copia en cinta para llevarla en el coche de mi padre. En este punto, decidí comparar la cinta con el vinilo. Escuchando la cinta, me sentia francamente bien, era una musica muy bonita, que hablaba de unos temas muy bonitos, acompañados de una orquesta que sonaba muy bien (aunque la cinta estaba bastante degradada). Sin embargo no llegaba a tener esa reminiscencia de mis años preescolares. ¿Porque? Muy sencillo, las radios con cassette llegaron bastante más tardes a los coches que los tocadiscos a casa, entonces los recuerdos que tengo de poner los cassettes en el coche, son recuerdos de más mayor. Parte de la felicidad que sentí el otro día, fue ver a mi madre poniendo los discos para probarlos, me vino a la cabeza, sentimientos de tranquilidad, de paz, porque tenía los recuerdos de mis cinco años, con mi madre poniendo vinilos en casa.

Mi conclusión, que es para mi, y que es solo una opinión, es que el vinilo o el cd, es un debate que casi siempre se afronta de una forma etérea, en donde modernos hablan del sonido retro y de tiempos pasados siempre mejores y los nerds hablan de las bondades tecnológicas del digital.

Siempre había pensado que el CD era claramente superior a los vinilos, y que el tema de los vinilos era para gente que no sabía poner un CD en su cadena y para modernos que quieren ser “cool”. Pero solo hasta hace un par de días, que entendí, que efectivamente puede ser que un vinilo suene mejor a determinadas personas, y a otras no, y en este punto es donde empiezo a entender a que se refieren muchas personas con las que he hablado.

En fin supongo que mi teoría es solo eso, una teoría, pero al menos tuve un rato de pasármelo como hacia tiempo no me lo pasaba.

 

4 Comentarios

  1. Buena reflexión. Es un discurso que siempre da pié a profundizar mucho. También influye que nos hayamos educado con “ese” sonido y nos resistamos a cambiar al digital.
    Por cierto, tengo que hacer una tirada corta en vinilo. ¿alguien sabe de alguna empresa recomendable? ……

  2. Esta es mi opinión, naturalmente no pretendo tener razón, únicamente es mi forma de ver un asunto que no tiene una respuesta concreta. Coincido contigo en el que el vinilo ( con sus defectos ) tiene algo más emocional que el cd: el de retrotraernos a tiempos pasados, seguramente idealizados, con un conjunto de crujidos maravillosos. Ahora bien, este proceso, para que funcione, ha de hacerse con grabaciones de época; esa tendencia de editar discos en vinilo de grabaciones hechas en un entorno digital ( o remasterizadas digitalmente ) es ridícula desde un punto de vista conceptual. Es decir, si compramos un vinilo, su master original deberá ser analógico, lo contrario es absurdo ( recuerdo que las nuevas ediciones de The Beatles en vinilo están editadas a partir de remasterizaciones ¡¡¡¡¡DIGITALES!!!! ), para ese viaje no hacen falta esas alforjas…Esa tendencia se asemeja a quienes utilizan en fotografía toda la panoplia de filtros de instragram ( o lo que sea ) para dotar a sus fotografías digitales de una apariencia de foto analógica, simplemente no funciona, punto.
    Desde otro punto de vista, creo que depende de el estilo de música donde una escucha se hace más placentera en un soporte u otro. Me explico con un ejemplo: si tomamos la grabación de 1955 de las Variaciones Goldberg interpretada por Glenn Gould y la comparamos con las que el propio interprete grabó en formato digital en 1981 veremos que ( dejando aparte las diferencias de interpretación ) las primeras suenan con un siseo de la cinta realmente molesto ( para mi, claro ), sin embargo la grabación digital es prístina. Entiendo que con obras mas contundentes desde el punto de vista de la dinámica, este factor sea irrelevante…pero está ahí.
    Con todo, reconozcamos que el advenimiento del CD fue celebrado en su día como una liberación de click, siseos, ruidos y un largo etcétera provocado porque la inmensa mayoría no disponíamos de un giradiscos adecuado, conformándonos con un “comediscos” que era una tortura escuchar. Ahora, desgraciadamente se está volviendo a lo mismo, es decir, ¿alguien cree, honestamente, que un tocadiscos comprado en la FNAC con 150€ suena mejor que un CD?, esto es una falacia. Un tocadiscos en condiciones cuesta mucho, mucho dinero, y mucho mas tiempo de ajustes y calibración. Es una opinión.
    Un saludo.
    Un saludo

  3. Una reflexión muy interesante. Lo de Barquillo me ha tocado el alma. Yo cuando cobré mi primer suelo, lo primero que hice (lo llevaba pensando desde los 15 años) fue ir a Barquillo y pillarme una cadena. Fue una Marantz que ha sobrevivido a Barquillo (qué ironía).
    Al fin y al cabo la música son sensaciones, el formato es casi lo de menos. Seguro que en unos años echaremos de menos la ruleta circular del iPod…. o no…

  4. Muy interesante, ¿os acordais de la clasificación que se hacía al principio de los Cds,la de AAD,ADD o DDD?.
    Yo conseguí mi primer equipo HIFI en 1989 y ya traía CD player, así que al principio compré pocos vinilos, me fui a por la novedad, de la que nos decían que no tenía ruido, que siempre sonaba igual, que el disco era mucho más pequeño y que no se deterioraba con el paso del tiempo…
    Hace unos cuatro años empecé a escuchar vinilos, y me encanta, estoy haciendo colección de los discos clásicos que para mi son interesantes, y disfruto mucho escuchándolos.
    Por supuesto también escucho CDs, según el tipo de música prefiero un formato u otro; incluso últimamente también escucho cassette, compré una pletina Technics de alta gama en una famosa cadena de cosas de segunda mano, está como nueva, y con los cabezales limpios, desmagnetizados y con cintas nuevas que he comprado, me encanta como suenan.

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