¿A dónde van los estudios cuando se mueren?

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Cuando era pequeño, recuerdo que le preguntaba a mi madre que si los perros y animales, al no ser creyentes podían ir al cielo al morir. Mi madre me decía que claro, a un cielo especial para animales. Y mi pregunta ahora es: ¿habrá un cielo para los estudios que se mueren?

En estos días he estado husmeando en la red, buscando algo de información sobre los estudios en donde se grabaron algunos de mis discos favoritos de los 70,80 y 90 y hay algo que me ha dejado perplejo: muchos de ellos ya no existen.

La imagen que he tenido del mundo de la música ha sido un poco negativa siempre, quizás desde la primera vez que tuve un testimonio directo de alguien que vivía de esto. Yo tendría unos 19 años y recuerdo que en el segundamano (sí, antes usábamos un periódico que se llamaba así donde anunciábamos nuestro porno, no teníamos internet) vi un ampli Mesa Boogie, por 85.000 pesetas. Tuve mucha suerte, mis padres siempre me apoyaron en esto de la música aunque no querían que me dedicase a ello. Así que tras mucho insistir les convencí para que me lo comprasen.
El tipo que lo vendía era un músico de una pequeña orquesta de un sitio que se llama Boite, por Goya creo recordar. Un sitio muy sórdido, en donde gente de 50 años o más, soltera, iban a allí a pillar cacho. Yo con mis 19 años, cuando entré en ese antro a las 8 de la tarde, y vi aquella imagen de “viejunos” bailando pegados, con las luces muy tenues, y con música realmente casposa tocada por un orquesta, me dejo impactado. Yo tenía la idea de que vivir de la música era otra cosa, pero desde luego no me imaginaba que era eso.
Total, el guitarrista, un tipo de unos 46 años terminó de tocar su primer pase, con la orquesta y se bajo para atenderme. El tenía el ampli en el camerino, y yo no tarde más de 5 minutos en probar ese ampli y saber que era lo que quería, teniendo en cuenta que mis anteriores amplis costaban 15.000 pesetas. Así que como quedaban unos 10 minutos para que subiera de nuevo al escenario pues decidí preguntarle por como era esto de vivir de la música. El tipo así de primeras, era un tipo medio calvo, con gafas, arreglado para las circunstancias con un traje que parecía sacado de un capítulo del cuéntame y con pinta de trasnochado. Era un tipo sincero, no me oculto nada, no me mintió, me dijo algo así como “mira chico, esto no es lo que parece, vivir de la música en España es muy complicado” el tipo me comentaba que él había estado toda su vida dedicado a la música, que había estado por Londres, que de hecho el ampli venía de Londres, porque antes estos amplis solo se podían conseguir en Ardemadrid (caros) o en Europa (baratos). Total, que el tipo llevaba muchos años de músico, que tenia mujer e hijos, y que tenía que ir todas las putas noches a ese antro de mierda, a ver como los “viejos” se enrollaban. Me recomendó, que en la medida de lo posible nunca, jamás me dedicase a la música.
Tras estos 10 minutos de realidad cruda, cogí el ampli, y mi padre y yo nos fuimos de ese antro. No mire atrás subí las escaleras, y me fui con sus palabras atronándome la cabeza, mientras el subía al escenario con pinta de cansado para volver a comenzar otra hora de música de arrimar cebolleta.

Quizás cuando tu vienes de una infancia de Disney y tu primer contacto con un profesional de la música es de este tipo, tu primera experiencia no es que sea muy positiva. Pero 21 años después de esto con una visión mucho más amplia de este mundillo, os puedo decir a los que estáis empezando, que todo el mundillo este, no es tan guay como parece.

El caso, es que mi pobre mentalidad negativa acerca de este mundillo, a vuelto a caer un escalón más. La primera dosis de realidad del mundo de los estudios sucedió durante la primera década del siglo XXI. Entre los años 2005-2009 tuve constancia de que poco a poco los estudios de España se iban apagando, y algunos de los profesionales de este sector, empezaban a quedarse en un paro. Siempre pensé que esto había estado asociado a la crisis económica mundial, pero últimamente empieza a coger mas peso una teoría que tengo, que es que el mundo del audio es un mundo treméndamente inestable, en el que solo los mejores, los más fuertes, y los que saben vender humo, sobreviven.

En esta semana, he estado buscando estudios extranjeros míticos a los que enviar mis entrevistas escritas. He empezado mirando donde se han grabado mis discos favoritos de hard rock, y joder, muchos de ellos, son ahora casas residenciales de gente con mucha pasta. Quizás es el fluir del río de la vida, primero son casas residenciales, luego se convierten en estudios, para terminar siendo casas residenciales de nuevo. Pero sea cual sea la circunstancia, al final muchos de los estudios han cerrado y es donde me asalta las dudas: ¿cuando cierra un estudio, que pasa con él? ¿a dónde se va el material? ¿a dónde se va el personal? ¿que pasa con el tratamiento acústico?.

He estado indagando a ver que ha pasado con los estudios, y  los caminos han sido muy diferentes, algunos se han reconvertido a estudios más grandes de postpro, otros han cerrado, pero han trasladado todo a otro sitio y han abierto otro estudio más grande, otros han cambiado de propietarios, y otros directamente han cerrado, junto a toda la historia que se ha quedado dentro.

Quizás soy un romántico, pero me da mucha pena, como aficionado a la música y al audio, que estos estudios cierren. Todas las historias que han pasado por ellos, las grandes grabaciones que se han hecho, las composiciones que se crearon, el fluir de la creatividad entre técnicos, productores y artistas. Y de repente se cierra, y no pasa nada, el mundo sigue girando, nadie hace nada y los artistas, técnicos y productores se cambian de estudio, porque al final y por si aun no lo sabes, en este negocio, el 90% son freelance (autónomos), pero el único que no es capaz de cambiar es el propio estudio, el cual ve como su sala de grabación en donde la creatividad ha empapado las paredes, se convierte en el mejor de los casos, en la sala de billar de alguien con mucho dinero.

Empiezo a tener la sensación de que por desgracia estoy enterrando a muchos de los grandes de la música de siempre. Hace poco la muerte de Alain Milhaud, me dejó un poco triste ya que siempre ha sido una persona que quise entrevistar y lo fui dejando y dejando por hacer otras historias. Es ley de vida, pero lo triste es que quizás no veo un relevo generacional, de toda esa corriente de gente, de estudios, de música que nos ha acompañado siempre. Se van poco a poco muriendo, y las generaciones que vienen ahora no van a y vivir ni de lejos toda esa revolución que ocurrió en aquella época y que yo trato de que nos cuenten sus participantes de primera mano, en los vídeos.

Quizás esto sea solo un puto negocio, pero me da muchísima pena ver como muchos de los estudios de grabación se van cerrando y como muchas de las personas que los habitaban acaban en algunos casos en el olvido. Creo que son parte de nuestra historia musical y como tal, los deberíamos querer más

 

7 Comentarios

  1. Es una autentica pena que esto ocurra, aunque yo creo que los estudios de grabación van a tardar mucho en morir y eso es lo acojonante.
    Lo interesante será ver a donde va a parar esto con toda esta nueva ola de gente que se puede autoproducir en su propia casa. Y que a diferencia de lo que digan muchos, no es algo necesariamente malo

  2. Desde luego muy bien escrito,pero la realidad es mucho peor,pues se perdieron muchos estudios pero con ellos acabaron muchos profesionales que será imposible de conocer su técnica pero «Aleluya» pero tenemos a un personaje increíble que quiere contar como fue y como se hizo.GRACIAS ROBERT.

    • Para mi es todo un honor hacer esto, y creo que es justo que en este país se hable de los buenos profesionales que tenemos y hemos tenido, al igual que de los estudios. No todo es Abbey Road

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