Entrevista a Antonio Escobar

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2038

Antonio Escobar es uno de los profesionales de este país que más y mejor trabaja.

Además de producir a bandas musicales en su propio estudio, Antonio compone sintonías para anuncios de las más prestigiosas marcas y compone bandas sonoras para películas y videojuegos. Casi nada. Y es que encima es muy bueno en lo suyo.

Desde 2004 lleva su propia empresa, antipop, en la que se explaya con su talento y creatividad. Se atreve con cualquier estilo y en todos sale airoso, dejando el listón siempre bien alto.

Además de ello, Antonio es un tipo amable e inteligente. Desde aquí le agradezco la oportunidad que nos ha brindado.

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Hola Antonio. Un placer poder entrevistarte.

Gracias a vosotros por acordaros de mí

  • Nos esforzamos en tener el mejor equipo, en cuidar los detalles en una grabación, en tener una buena acústica y sistema de escucha… al final todo termina en un CD a 16 bits y recortando definición sobre el formato original en que fue grabado y mezclado… o llega al consumidor en formatos de baja definición como el MP3…o en la radio, machacado por un limitador que ponen todas las emisoras… si en vez de en digital se plancha en vinilo, a los cuatro días se escucha el polvo en los surcos y el ruido de fondo tapa los pasajes suaves… ¿Por qué en el mundo del audio no existe un sistema de reproducción, un formato digital o analógico, que realmente sea fiel al sonido que sale del estudio?

Haberlo, haylo, pero al final ha triunfado la conveniencia, como en todo. Ya los 80 se decía que el VHS era el peor formato de vídeo y triunfó. Al usuario de música no le importa demasiado el sonido, es así: la gente escucha música con el altavoz del teléfono móvil, sólo con decir eso, ya sobra cualquier apreciación. Y eso sin meternos en sistemas complejos como la música en surround. Yo mismo, que mezclo música en 5.1 habitualmente y dedico horas a calibrarlo, tengo un sistema de escucha doméstico de cualquier manera. En los últimos 70 años la música ha pasado de ser una expresión cultural a un producto de consumo masivo. Al final he llegado a la conclusión de que la “búsqueda de la calidad” es algo que hacemos los que estamos en la profesión para nosotros. Mis primeros éxitos masivos se hicieron en un PC con una tarjeta ESI Pro. Ahora uso RME, Apogee, Manley y un largo etcétera y, ¿sabes qué?, nadie nunca me dijo ni que sonara mal antes ni bien ahora. El oyente medio no se pierde en los detalles. Por otro lado, mojándome, en mi humilde opinión un MP3 a 192 Khz con los estándares de conversión de hoy en día suena más que decente.

 

  • Quizá pudiera implantarse un formato estandar de alta calidad tipo 24 bits y 192 khz, no sé. Neil Young lo está intentando con su formato Pono, pero no lo tendrá fácil. ¿piensas que la calidad de reproducción de la música actualmente es la adecuada? ¿Hay solución?

Obviamente lo de Neil Young es un producto para nicho y no va a tener ninguna repercusión más allá de los audiófilos. A estas alturas de la vida, me conformo con que se establezca una norma de loudness firme para todo, creo que la calidad media del streaming y de los MP3 es suficientemente buena para ser disfrutada en el 99% de los casos.

 

  • Eso me lleva a preguntarte por los niveles de sonoridad que se usan actualmente. Todos los productores y masterizadores se deben a sus clientes, claro. Si el cliente dice que quiere sonar más alto hay que dárselo. ¿no da lástima empeorar el sonido final de una grabación donde se ha mimado con sumo detalle cada pista y toma? ¿piensas que afecta a las sensaciones que puede despertar la música en el oyente o no es para tanto?

A mí me encanta el sonido de la compresión, la distorsión y zurrarle a todo, pero creo que estamos en un punto donde nos cargamos la dinámica sólo para no sonar menos que nadie y eso es ridículo. Además, técnicamente hace que sea más complejo mezclar: gran parte de la emoción en la música son los contrastes y con estos niveles de loudness tienes 3-4 dBs para crear emociones. Eso sin pensar en que se pierde pegada porque tienes que andar recortando picos de todo para que no sufra la limitación. Obviamente, esto tiene un coste para el resultado, llegando a verdaderas salvajadas y se pierden matices por el camino.

Sin ir más lejos, el año pasado tuve que remasterizar un tema (que, por cierto, fue un gran éxito en la radio) porque el master, que venía de un conocido técnico español ganador de varios Grammy, venía tan apretado que daba dolor de cabeza escucharlo. Tal cual.

Dicho todo esto, lo peor de todo es que, al igual que el punto de la compresión de audio, esto es una fricada para amantes de la música: de hecho, dando que la gran mayoría de los oyentes de música escuchan música en altavoces ridículos con amplificadores de broma, tener un nivel de sonoridad tan alto es ventajoso.

Se van dando pasos para solucionar esto, como la normalización de audio que trae por defecto muchos sistemas de reproducción, pero creo que estamos lejos de que termine esta guerra por sonar más alto que nadie. En cualquier caso, cuando un grupo me pregunta qué recomiendo, mi respuesta es “depende” y al final suelo andar en un compromiso: volumen competitivo, pero menos salvaje que la mayoría.

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  • Una con un poco de mala leche… me sorprende a veces que en el mundo del audio hay gente que se autodenomina “ingeniero”, cuando realmente no lo es ni tiene una carrera de ingeniería. A mí me avergonzaría llamarme a mí mismo ingeniero sin serlo, pero parece que lo tomamos como algo muy normal. ¿Lo es?

Me alegro de que me hagas esa pregunta, porque yo mismo tuve debate al respecto sobre cómo denominar lo que hago. Yo estudié ingeniería, dos de hecho (Informática de Sistemas y Telecomunicaciones Esp. Imagen y Sonido), que no terminé por culpa de la música, y sé y valoro lo que es ser ingeniero de verdad, pero hay que tener en cuenta que en este país la mayoría de los que trabajamos en el sonido no tenemos estudios reglados y el uso del término es por conveniencia: de alguna forma tengo que definir mi trabajo para que mi posible cliente entienda qué hago. ¿Qué puedo poner en mi tarjeta para que mi cliente sepa lo que hago? “Antonio Escobar, experto en producir y componer canciones y luego hacer que suenen bien”. Al final opté por el anglosajón “Music producer, composer and engineer”, teniendo en cuenta según el Merrian-Webster, engineer lo define como “3c :  a person who carries through an enterprise by skillful or artful contrivance”, que es, básicamente, mi trabajo cada día.

 

  • ¿Piensas que sería interesante que existiera una titulación específica para poder dedicarse a esto? El que ejerce una profesión remunerada suele tener una formación reglada, incluso el fontanero, el peluquero o el electricista. En el mundo del audio lo típico hace años era entrar de asistente a un estudio y poco a poco uno iba progresando hasta al final llevar la consola. Sé que la experiencia es fundamental, pero ¿crees que sería bueno que existiese una formación reglada para ejercer este oficio?

De hecho, ya la hay, en los últimos años han proliferado decenas de escuelas de sonido, homologadas incluso con planes de estudios serios, pero no creo que tuviera que ser una puerta de acceso forzosa puesto que gran parte de lo que hacemos es más creativo que técnico. Piensa en profesiones creativas comunes, como cocinero o peluquero: hay mil cursos, pero los buenos tienen algo más.

Creo firmemente que aprender de buenos profesores es una gran manera de llegar a esta profesión y es la que yo elegiría hoy en día si tuviera que empezar de nuevo, pero no debe ser la única.

 

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  • Y luego tenemos los que se montan un estudio. No es tan complicado, es poner el dinero y ya está. Arreglas el local, compras equipo y ya trabajas de esto. Muchos tiene un estudio pero luego les falta gusto, nociones musicales, experiencia, conocimientos… Claro, no es necesario saber nada para abrir un estudio y trabajar de esto. ¿cómo puede el cliente separar el grano de la paja al elegir donde ir a grabar su música? Me temo que más de uno lo hará por precio y por equipamiento del estudio, que al final es lo que nos enseñan.

Es difícil de contestar a esto. Yo creo que al final todo se filtra por meritocrácia y, no necesariamente los que más trabajan son los mejores, pero indudablemente están ahí por algo. Eso sí, salvo que vaya a manejarlo uno mismo, jamás elegiría un productor, técnico, etc., por su equipamiento. Me parece el peor criterio posible.

 

  • Con la llegada del formato digital se hundió la industria discográfica. Nunca imaginaron, al introducir el formato CD, que eso sería el principio de su fin. Yo lamento profundamente el sistema actual… bajarse la música, consumirla como algo gratuito, efímero, hoy este temazo y mañana me olvido de él y encuentro otro… Yo soy de los que compraban discos en vinilo, los escuchaban de arriba abajo montones de veces leyendo las letras y mirando la portada… Ahora veo a los chavales escuchando la música en el móvil, con ese ridículo altavoz y pienso que vaya lástima de trabajo que hicieron los músicos, productor y técnicos que mimaron el sonido de la grabación, total para que al final se consuma de una forma tan cutre. Si pudieras apretar un botón y retornar hasta atrás en el tiempo…¿salvarías la industria discográfica matando al que inventó el formato digital? ¿qué aspectos positivos crees que tiene el formato digital si hablamos de música?

A mí me apena que la música se haya convertido en algo de consumo tan rápido, pero lo que ha matado la música no ha sido la revolución digital, si no la educación de los oyentes, que es muy diferente dependiendo de qué país estemos hablando.

En España, por ejemplo, la sociedad ha decidido que la música, algo tan importante y consumido, debe tener precio cero y las reacciones han sido variopintas y erróneas, con leyes absurdas y mal aplicadas, y una falta de visión muy cortoplacista. Sin contar con que los creadores de opinión se unieron a esa corriente de decir que los músicos debían vivir de los conciertos y otras chorradas de ese calibre. El resultado lo estamos viendo: somos un país donde la industria discográfica es una sombra de lo que era hace 10 años.

Pero si algo me preocupa realmente es la involución de la música española. Desde los 80 hasta ahora vamos hacia atrás a pasos agigantados, con un circuito comercial e independiente ahogados por radios y festivales que hacen de censores férreos. Esto hace que consumamos cada vez más música de fuera, dando la espalda al gran talento que hay en este país. Ese es el cáncer de la música en España. De hecho, te confesaré que casi todo lo más interesante que me llega en español es latinoamericano.

 

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  • Al mismo tiempo tenemos una verdadera revolución tecnológica que ha cambiado el mundo del audio, en mi opinión para bien. El estudio de grabación se ha expandido, cualquiera puede grabar en su casa por poco dinero, con unas herramientas increíbles, impensables hace 30 años. Eso ligado al hecho de que hay muchísima información accesible en internet. Cuando yo empecé no había nada de información, nadie compartía mi hobby, y para poder grabar mi música necesitaba un equipo que requería de cantidades enormes de dinero y espacio.

Cuando yo empecé hace 25 años no había información alguna disponible en Málaga. Ni en español, ni inglés y, por supuesto, no había Internet. De hecho, no es muy conocido que fui cofundador de Hispasonic y colaborador de la desaparecida Oreja Digital.

 

  • La llegada del digital, para aficionados como yo ha sido un regalo… pero para muchos profesionales que vivían de esto ha sido un mazazo. Muchos estudios han cerrado y los que quedan sobreviven como pueden. ¿Ha valido la pena, desde un punto de vista objetivo?

La revolución digital ha sido lo mejor que le ha pasado a la música: ha abierto una puerta a la creación que antes era inimaginable. Sólo hay que fijarse en la cantidad de estilos y corrientes musicales nuevas que han surgido en los últimos 20 años. A mí, que me esfuerzo en estar al día, me cuesta seguirlo.

En mi caso, además, ha sido clave: yo vengo de una familia muy humilde y tuve acceso a la música gracias a que pude trabajar dos años para comprarme un Amiga 500 de tercera mano.

Está claro que es muy complicado para las grandes estructuras mantenerse en activo en un mundo donde cualquiera puede grabar algo muy decente con un iPhone y su auricular, cuando hace sólo 5 o 6 años requerías miles de euros en equipo. Es el precio de la evolución.

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  • ¿Crees que los estudios profesionales tienen futuro? ¿aconsejarías a alguien abrir ese tipo de negocio actualmente?

En mi opinión, los estudios de grabación comerciales sólo tienen sentido hoy en día si aportas lo que el cliente no puede obtener por sus medios y si el coste es asumible (recordemos que el precio que ha puesto la sociedad a la música es cero). Además, cabe mencionar que estamos en crisis como país y como sociedad, y, digan lo que digan los gobiernos, esto va para muy largo. Yo estoy construyendo un segundo estudio de producción musical en un pueblecito de Granada y preparo mi desembarco en latinoamérica, pero mi caso no es significativo, dado que tanto el de Madrid como el nuevo son exclusivamente para mi uso personal.

 

  • Hablemos de intrusismo. La llegada y establecimiento para quedarse de los home studios ha traído algunas consecuencias. Hay gente que con un ordenador, una tarjeta de sonido y cuatro plugins piratas ya graba. Eso sí, en negro y por cuatro duros. Eso perjudica a un sector que no está precisamente para que le perjudiquen aun más. ¿Hay que ir contra esta gente, o es comprensible? ¿por qué en este sector no hay precios fijados por normativa como por ejemplo en los taxis? Eso contribuiría a que la gente escogiera el estudio por factores técnicos o artísticos, y no por los económicos. ¿Habría que regular el sector?

Me temo que estás describiendo a la gran mayoría de los estudios musicales en España. Como he comentado antes, en este país tenemos un problema de educación tremendo y éste es un ejemplo. Antes, con el hardware, las herramientas hacían de puerta de entrada a la profesión: si no tenías dinero para conseguir una mesa, diez compresores y un par de reverbs no podías trabajar. Hoy, cualquier persona que empieza tiene en su portátil las Waves Mercury, por las que, por cierto, pagué en su momento cerca de 6000 €. Así que, realmente, ya es más una cuestión de honestidad de cada uno. Lo curioso de todo esto, es que realmente hay soluciones muy económicas y de gran calidad, pero ¿por qué pagar por algo de segunda línea si puedes conseguir lo mejor gratis?

Yo en 2014 he gastado sólo en software musical varios miles de euros, dinero que podría haber empleado para dar una vuelta al mundo, pero cuando trabajo quiero que todo funcione y ofrecerle a mi cliente la máxima fiablidad, que es más 50% de esta profesión.

 

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  • Antiguamente los músicos grababan en el estudio tocando en directo, todos al mismo tiempo, en vivo. Yo alucino cuando escucho por ejemplo a Otis Redding. Escuchas una banda buenísima tocando a la perfección, transmitiendo, poniéndote los pelos de punta, sonando afinados, pletóricos. Ahora la gente llega, graba por pistas, copia-pega todo el tiempo, autotune, etc, etc. ¿Demasiada tecnología puede llegar a perjudicar la parte artística de la música? ¿No valdría la pena repetir lo necesario hasta llegar a lograr la toma perfecta? ¿se han acomodado los músicos, pensando que el técnico al final ya arreglará sus errores?

Obviamente muchos músicos se han acomodado, pero la tecnología también le ha dado una puerta de acceso a otro tipo de intérprete, menos virtuoso y que tenía mucho que decir. Todo lo que sea enriquecedor debería ser bienvenido, independientemente del método que se haya usado para obtenerlo. Por otro lado, las herramientas de grabación, además de hacer tocar y cantar a gente que no podría en otras circunstancias, también ha acelerado los procesos de grabación, por lo que los tiempos y presupuestos se han reducido.

 

  • Y amplío el tema a los instrumentos virtuales. Yo escucho discos de Nino Bravo y flipo con esos arreglos, cuerdas, vientos, madera… todo real, tocado por humanos. Si comparo eso con una producción típica de hoy en día, todo lleno de teclados y Vsti no hay color. No es que los instrumentos virtuales suenen mal, que suenan muy bien, pero me temo que algo se pierde por el camino cuando uno toca un teclado sonando a violín en comparación a cuando se toca de verdad un violín. Claro, que no es rentable traer músicos contratados al estudio cuando trabajamos con bajos presupuestos. Y es más… si el violinista, por ejemplo, no es excelente prefiero un Vsti, que al menos suena afinado todo el tiempo. Desde el punto de vista técnico y artístico al mismo tiempo…¿Qué prefieres tú, the real thing o la comodidad y rapidez de los samples?

Yo uso lo que necesite para el resultado que busco, acomodándome al presupuesto que me dan.

 

  • Hablemos de tecnología…Usamos smartphones super modernos, tablets, laptops, reproductores de música tipo Ipod, teles Lcd… ahora, luego en el estudio lo queremos todo vintage, grandote, con tecnología de hace 40 o 50 años. Parece que el audio profesional nada contra-corriente, y me pregunto si es que de verdad aquellos equipos son mejores que los actuales (lo cual me haría preguntarme para qué tanta evolución en la electrónica si seguimos recurriendo a lo de antaño), o si es que este tipo de material se nos vende como algo superior por puro interés monetario del que vende horas de estudio. ¿cómo lo ves tú? ¿el hardware analógico vintage realmente tiene algo que no tenga el hardware moderno?

Yo veo el hardware antiguo y moderno como colores de una paleta: si necesito algo más limpio, cojo un equipo más moderno, si quiero algo más sucio, busco un equipo más antiguo. No son excluyentes. De todas formas, hay equipos modernos llenos de carácter, con lo que pierde sentido la discusión.

Además, esto va por modas. Cuando empecé en el mundo de la producción, a mediados de los 90, me encantaba la perfección. Lo cristalino, limpio, perfecto, pero, ¿sabes qué?, la perfección es muy aburrida. Es tan simple como coger una cara de una persona bella y borrarle todas las imperfecciones y hacerla perfectamente simétrica. No es atractiva. En mi opinión, en el audio pasa igual, las imperfecciones es lo que lo hace emocional.

 

  • En las webs de estudios profesionales siempre vemos un apartado destinado al equipo que tiene el estudio. Me imagino, haciendo una analogía, que si se tratara una web de un fontanero, éste nos enumerara los destornilladores y herramientas que tiene. En ese caso pensaríamos que no tiene sentido. Un fontanero es bueno o malo por su experiencia, intuición, etc. Si uno lo piensa un momento, todo el equipo de un estudio no hará que un mal técnico suene bien. Asumiendo que lo importante es el buen gusto, los conocimientos, etc, ¿por qué en este mundillo siempre terminamos hablando de equipo? Lo veo en Gearslutz, en los magazines… el novato que no consigue el sonido que quiere… siempre acaba culpando al equipo, cuando al final son las manos que lo manejan. ¿Tú pasaste por la fase en que dabas mucha importancia al equipo? ¿aun lo haces?

El equipo produce el efecto “luces de colores”. ¿Qué impresiona más, una calle de Tokio o un prado? En este tipo de industrias, todo empieza por la justificación: el usuario quiere justificar lo que paga y el que da el servicio quiere que el cliente vaya a su negocio, así que el equipo es el envoltorio de todo eso.

En mi caso, tengo un estudio bastante completo, que amplío poco a poco, con dos docenas de sintes clásicos, previos de distintos tipos, micros, pedales de guitarra, ecos de cinta y hardware caro, pero el 99% del tiempo está todo apagado menos el ordenador, los conversores y los monitores. Estamos todos metidos en un juego donde sólo gana el que vende el equipo.

Cuando la gente llega mi estudio se impresiona por el equipo, pero lo que están pagando son mis oídos y habilidades técnicas y artísticas.

 

  • Muchos profesionales que llevan un montón de años grabando afirman que el equipo analógico consigue mejores resultados. Yo a veces dudo de si es que no se reciclaron y por eso siguen trabajando como antes, con las mismas herramientas. Siempre he creído que lo importante es trabajar a gusto, escoger las herramientas con las que uno funciona mejor y más rápido. Eso, la fluidez, es lo que al final ayuda a la creatividad, esa inmediatez a veces, ser capaz de trabajar rápido para capturar las ideas, los momentos… A mí personalmente me ofrecen una consola analógica gratis y no la quiero. Voy más rápido en el daw y trabajando ITB. Eso me lleva a lograr mejores resultados. Aunque sea reiterar en la pregunta anterior…¿en serio una consola analógica, un sumador, hardware insertado y demás, va a hacer que mi música suene mejor? En ese caso valdría la pena el esfuerzo de cambiar de sistema y aprender uno nuevo, pero yo es que me siento muy a gusto ITB. También es posible que nos vendan esa idea para que acabemos yendo a grabar a su estudio pensando que allí sonaremos mejor que en casa gracias al equipo.

Oye, si no quieres la consola, mándamela jajajaja

Volviendo al tema, hace 10 años la cosa no era así, pero hoy no existe diferencia de resultados, que sí de técnica, a trabajar ITB y OTB, y creo que tienes algo de razón en que es en parte un problema de reciclaje y otra parte intereses comerciales. Los nuevos plugins de fabricantes como UAD, Waves, Soundtoys, Nebula, etc, son impresionantes.

Lo que sí te confesaré es que antes era mucho más divertido trabajar que ahora, pero, en mi opinón, no hay justificación sonora.

 

  • Ahora pongamos que sí, que el equipo hardware suena claramente mejor y vale la pena tenerlo para lograr mejores resultados. En un estudio, como negocio que es, habrá que invertir según beneficios. Es decir, y a lo que voy… Si un estudio invierte en equipo muy caro para mejorar resultados y atraer clientes, necesita una inversión económica importante. Con la crisis que tenemos, y al mismo tiempo la crisis de la industria discográfica…¿en serio sale rentable tener equipos carísimos en el rack cuando se puede trabajar con herramientas mucho más asequibles como los plugins?

Creo que ya he respondido a esto. No, no creo que sea justificable a nivel de resultados, pero quiero hacer una apreciación: la dictadura del ratón y el monitor es muy difícil de romper cuando usas plugins. Un ejemplo, es cuando grabo guitarras. Además de tener una buena colección de plugins de guitarra, tengo un cajón lleno de pedales de guitarra, dos ecos de cinta, un par de Kaoss Pad, filtros analógicos, etc. Interconectar todo eso te da una cantidad de opciones que es tedioso de replicar (que no imposible) en digital. Así que volvemos al origen de todo, para mí no hay guerra entre analógico o digital: son herramientas que debes usar a tu conveniencia.

Mis artículos sobre producción musical son siempre criticados por mi defensa de la tiranía del resultado final como vara de medir porque, en definitiva, en el mundo del audio no debería haber dogmas: cada uno usa las herramientas que tiene como quiere porque somos esclavos del resultado, no del método.

 

Es todo Antonio. Muchas gracias por tu tiempo y muchísima suerte

Encantado de aportar mi granito de arena.

 

Fotos de Antonio J. García, Laura M. Campos y  Dave Rodríguez.

7 Comentarios

  1. al tema de analógico /digital… mi poca experiencia comparativa (casi no tengo hardware) fue reveladora, tengo un previo mic 100 de behringer, en su día lo compré por que mi interface de audio (terratec) no tenia phanton power. total que en una música tenia un sinte arpegiado y no había manera de que se encajara en la mezcla, así que al final lo pase por el «mierdiamp» y de repente se encajaba a la perfección. No se por que motivo exactamente, pero no funciona con todo (claro jajaj después quise usarlo en todo pero guarreaba mas que ayudar). Imagino que un preamp de buena calidad debe hacer maravillas en ocasiones.

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