El futuro de la acústica de los estudios de grabación

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Una de las cosas que más me gusta hacer, es ir por las mañanas a la biblioteca y leer libros de acústica. Ahora mismo estoy con un libro muy interesante de Cremer y Müller, del año 1950. Lo que me alucina de estos libros, es que hace 70 años, ya se escribió, mucha de la acústica que empleamos en los recintos de hoy en día. Setenta años más tarde, no hemos dado un salto al hiperespacio en lo que a este campo respecta. Está claro que hemos evolucionado, y que técnicas como TDS, nos han permitido evolucionar en cuanto a la caracterización de recintos. Pero lo que es en sí las teorías y los elementos que usamos en los estudios de grabación, al final acaban siendo los mismos que Cremer y Müller describen en su libro, con la salvedad de los difusores, que empezaron a usarse posteriormente.

Habrá gente que se lleve las manos a la cabeza, y dirá que estamos a años luz de lo que hace 70 años se hacía, pero yo no veo tal avance, comparado con otras materias como puede ser la electrónica, el procesado de señales, medicina, etc…

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta una persona cuando hace un estudio de grabación, es que los sistemas que se utilizan para aislar y tratar las salas, se basan en modelos. Cuando tu tratas de caracterizar un sistema a través de un modelo, tienes que incluir multitud de variables y de parámetros, para que de esta forma, se acerque lo máximo posible al sistema en la realidad. Sin embargo a medida que aumentas la complejidad del modelo, también lo es su resolución, y por tanto en muchos casos, los modelos no se aproximan a la realidad de una forma fehaciente. Por esta razón, tu haces un estudio con la mejor de tus intenciones, y aunque los resultados se aproximan a lo que tu has calculado, la verdad, es que no es exactamente lo que tu habías planeado. Por esta razón, en muchos casos los sistemas que utilizamos son poco eficientes, en cuanto a los resultados que esperamos, y esto nos obliga a tener que utilizar muchos sistemas, para tratar de acercarnos lo máximo posible a lo que queremos, consumiendo dinero y espacio en las salas.

En el campo de la acústica ha habido multitud de avances, solo hay que ver el gran número de publicaciones de las que disponemos hoy en día, y el conocimiento teórico-práctico que se han desarrollado en las últimas décadas. En este aspecto, si estamos a años luz de hace 70 años. Sin embargo los avances en cuanto a la acústica arquitectónica, (salvo algunas ideas revolucionarias, nuevas teorías en cuanto al diseño de recintos, y el uso de los ordenadores a la hora de medir y modelizar recintos), no es que haya sido la panacea.

Uno de los avances que espero para el futuro en este aspecto, es quizás modelos máss complejos de los sistemas que utilizamos actualmente, que nos faciliten crear sistemas más eficientes, permitiéndonos ahorrar dinero y espacio.

Aunque actualmente ya existen nuevos sistemas, mucho más eficientes, y nuevos materiales, en algunos casos, el precio llega a ser prohibitivo. Sin duda es una váa de investigación muy interesante, tratar de llegar a sistemas mucho más eficientes.

Sin embargo, este no es el único avance que espero, hay otro avance en cual he empezado a pensar desde ayer mismo: salas de grabación que realmente merezca la pena capturar su sonido, porque enriquece a los instrumentos que en ellos se están grabando.

Ayer por la tarde estuve hablando con un chaval que está tratando de hacer la acústica de su estudio. Actualmente se encuentra en el punto, en el cual quiere hacer un estudio con una buena acústica, pero no tiene el dinero suficiente como para hacer algo a lo grande, y tampoco tiene los conocimientos suficientes como para hacérselo él, aunque tardase un año en ello. Así que yo le hecho una mano en lo que puedo.

Total, que hablando ayer, me comentaba que había conseguido unos planos de un tipo americano, que está de moda por allí, y que por lo visto le gustaba forrar los estudios con difusores, no es Peter D’Antonio. Según este chaval, un reconocido ingeniero que trabaja en USA, con el que habla a menudo, está muy flipado con las salas de esta persona, ya que argumenta que la sala con dichos difusores se vuelve viva y es muy agradable de grabar en ellas.

Particularmente no estoy a favor del uso indiscriminado de difusores. Hay mucha gente que los pone sin ningún tipo de sentido, solamente porque los han visto en estudios, o en diseños LEDE. Esto es más o menos como ir al homeópata para que te cure un cáncer, si no tienes ni idea de para que se usan los difusores, lo mejor es dejarlos guardados en su caja. Con ello no digo que no se puedan utilizar difusores, solamente digo, que hay que saber cuales son los problemas que solucionan los mismos, y ver si tu sala tiene estos problemas. Meter difusores por meter difusores es un gasto innecesario y te puede perjudicar más que arreglar.

Durante muchos años he tratado de entender, cual es la mejor acústica para un estudio de grabación. Y la conclusión a la que he llegado al final, es que la sala de grabación y la sala de control deben ser lo más neutras posibles, para que de esta forma no impriman su carácter sobre lo que en ellas se está grabando o reproduciendo. Esta filosofía lógicamente implica el uso/abuso de elementos absorbentes, frente a elementos reflectantes, ya que lo que se trata de hacer es absorber toda la energía que la sala devuelve e independizar el instrumento de la sala. Sin embargo, ayer este chaval me hizo pensar: ¿y si realmente pudiésemos crear salas de grabación que sonasen bonitas y mejorasen nuestras sensaciones musicales?. Hablo de salas de grabación y no salas de control, porque una sala de control debe ser por definición la más neutra posible, lo más aséptica, debe ser una especie de quirófano sonoro, en el cual lo que se escuche, debe ser únicamente lo que viene de los monitores del estudio, ninguna reflexión es permisible, o al menos así debería ser.

Cualquier recinto acústico, es diseñado conforme a sus fines. Por ejemplo un auditorio, tiene una filosofía de diseño totalmente diferente a un estudio de grabación, a una sala de conferencias, a un cine, a una iglesia, una estacion de trenes…. Todos estos recintos tienen sus particularidades y sus fines explícitos, ya sea para grabación o reproducción sonora de las diferentes fuentes que ellas pueden coexistir, y como sus fines son muy diferentes, sus diseños acústicos también lo son.

Me voy a centrar en los auditorios y los estudios de grabación, ya que a priori no tienen nada que ver, o por lo menos eso pensaba yo hasta ayer.

Cuando se diseña un auditorio, la filosofía es que este sea un instrumento más de la orquesta, que colabore a que el material sonoro que en él se está representando, gane en cuanto a la sensación sonora. Es decir, un auditorio, se diseña, pensando en que este colabore, refuerce y mejore la percepción sonora de lo que dentro de él está sonando. Los auditorios se diseñan, teniendo muy en cuenta la psicoacústica humana, y utilizando para ello, tanto absorbentes como difusores, para tratar de conseguir la mejor experiencia sonora en su interior. En definitiva, un auditorio se diseña para que imponga su personalidad, en favor de lo que en él está sonando.

Sin embargo esta idea choca directamente con lo que se espera de una sala de grabación. Por tamaño, por problemáticas diferentes entre ambos recintos, porque sus fines son muy diferentes, hace bastante complicado diseñar ambos con la misma filosofía. Pero las preguntas que me hago ahora mismo es ¿podríamos diseñar una sala de grabación, para que lo que allí dentro se está grabando suene más bonito?¿podemos hacer que la sala de grabación aporte un carácter interesante que haga que la música que allí se está haciendo, suene mejor?, ¿podemos hacer que los nuevos tratamientos acústicos, que buscan ese nuevo tipo de salas, no se nos vuelvan en contra, mejorando algunas cosas y empeorando otras?

Quizás estás pensando, «menuda tontería, esto ya se invento hace mucho tiempo, con las salas reflectantes donde se graban baterías», pues no estoy del todo de acuerdo. Las salas que has podido ver en algunos estudios, salas muy brillantes, con muchas superficies reflectantes, son las salas más inútiles que te vas a encontrar jamas. Estas salas, solo valen generalmente para baterías, solo proporcionan un tipo de sonido, ochentero por definición y ya pasado de moda, y además, solo vale para tempos musicales lentos, cuando pasas de una determinada velocidad en el tiempo musical, las cosas empiezan a sonar raras, porque se empiezan a encabalgar los diferentes golpes de batería.

La sala que contribuya con su sonoridad al material grabado debería cumplir algunas condiciones:

  • Relativamente neutra, o dicho de otra forma, no puede tener un carácter muy marcado, que identifique a ese estudio con un determinado sonido. Ya que cuando se pase de moda ese sonido, el estudio se dejará de usar.
  • Tiene que valer para cualquier estilo musical, independientemente del género o de la velocidad de la música que en él se está haciendo. Es necesario que la sala sirva para cualquier género, ya que en los estudios actuales, por norma general, no se hacen más de dos salas de grabación, y si una de ellas, solo vale para un determinado tipo de música, estás perdiendo clientes
  • No podemos hacer una sala que suene bonita, pero que tenga determinados problemas acústicos como consecuencia de haber solamente valorado la opción de que suene bien.
  • La sala siempre tiene que mejorar lo que se está grabando, y tiene que hacerlo en el máximo área posible de la misma. Si tengo una sala de 50 metros cuadrados que solo suena bonita en 2 metros cuadrados, es como el que tiene un tío en Alcalá.
  • La mejoría que aporte la sala, debe ser para todas las personas que escuchen ese material, y debe ser similar en todas las salas que se reproduzcan (salas que lógicamente deberán tener un tratamiento acústico y volumen similar)

Así como punto de partido, esto podrían ser algunas ideas, pero quizás lo más importante es: ¿cómo podemos hacer una sala así?. Hasta el momento las salas de grabación se han diseñado con la idea de que su aportación a la grabación sea lo menor posible, es lo que conocemos como salas neutras. Pero el hecho de pensar en salas que ahora aporten su sonoridad a la grabación, nos da la vuelta completamente a la cabeza, y nos plantea un posible nuevo escenario. La cuestión es que como podemos pasar de estar diseñando salas relativamente muertas, a salas relativamente vivas, que no planteen problemas al hacerlas vivas y que mejore lógicamente la sonoridad de los instrumentos.

En muchas grabaciones en estudio, se colocan micrófonos a una determinada distancia de los instrumentos para tratar de capturar un poco el carácter de esas salas secas. Son micrófonos que se utilizan para coger el ambiente, y añadirle algo de viveza a la grabación. Sin embargo, nunca he escuchado grabaciones realizadas de esa forma que suenen, como las grabaciones hechas de un coro de canto gregoriano en una catedral. De hecho nunca he escuchado una sala de grabación, cuya sonoridad me haya enamorado y que merezca ser grabada. Está claro que un estudio de grabación y una catedral, son dos mundos diferentes, pero debe existir un punto intermedio para conseguir que la sala de grabación empuje con vientos favorables a nuestra grabación, mejorando la sensación espacial y musical, y no teniendo que luchar contra la sala, como pasa en muchos estudios.

Ni siquiera en estudios que poseen una acústica variable, o que alternan elementos absorbentes y reflectantes he escuchado jamás que la sala realmente enaltezca lo que allí se está grabando. Simplemente proporcionan una mejoría al sonido, pero dista años luz de lo que para mi es una sala claramente beneficiosa como para ser grabada, como parte del sonido.

Mucha gente, influenciada por lo que se escribe en los foros, acaban colocando difusores a cascoporro, por toda la sala, sin ningún tipo de criterio. El problema en este caso es que efectivamente la sala se puede hacer más viva, ¿pero realmente esa viveza la hace sonar mejor? En la mayoría de los casos no. Añadir difusores por añadirlos, sin ni siquiera conocer las características del campo sonoro de nuestro recinto, es como poco, similar a pegarse un tiro en el pie. Aunque estoy de acuerdo en que las salas de grabación que aporten color deberán tener algo de difusión también tendremos que tener en cuenta la absorción para arreglar los problemas inherentes a nuestra sala o mismamente para controlar esas reflexiones extras que estamos introduciendo. Y sobre todo, deberemos basarnos en la psicoacústica para discernir aquellas cosas que mejoran nuestra percepción musical del material grabado, de aquellas otras cosas que las empeoran. Podemos tener mediciones estupendas de nuestro campo sonoro, y ser una autentica castaña sonora. Y por supuesto una sala de grabación no mejora simplemente metiendo difusores sin sentido alguno.

Si se consiguiese una sala con estas características, se podría incluso aplicar técnicas microfónicas, para conseguir grabaciones más reales o más parecidas a lo que el ser humano escucha, en las que se pueda sumar la señal de los instrumentos, a la señal de un ambiente que mejora cualitatívamente a dichos instrumentos. Así a bote pronto, podría decir que estas salas deberán diseñarse en parte como si fueran auditorios, compartiendo elementos y filosofías de diseño. Quizás es el momento de que la gente que diseñan auditorios, y la gente que diseña estudios de grabación, se sienten en la mesa para empezar a hacer cosas juntos.

Si ahora mismo me preguntas, cómo hacer una sala de grabación que realmente suene bonita, no sabría ni por donde empezar. Tampoco sé, si con los volúmenes de salas que actualmente manejamos se puede conseguir, y si estas características sonoras del recinto son factibles para cualquier estilo de música y cualquier tempo musical. Realmente me cuesta salir de la idea de salas de grabación secas, pero quizás es un melón interesante que merece la pena abrir e investigar.

6 Comentarios

  1. Pues no estoy de acuerdo. Buen libro pero huele a viejuno, te recomiendo Communication Acoustics de Blauert ,si prefieres la peli, en acceso identificado tienes un video suyo en acceso identificado del AES en el que con vozarrón entra en faena.
    También te recomiendo Spaces speak, are you listening? Este es más para arquitectos, como ingeniero te va a rechinar…

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