Mastering a mitad de velocidad

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Mi amigo Cataldo Torelli ha escrito este artículo tan interesante en su blog y ha querido compartirlo con nosotros.

El arte de cortar el master de un vinilo.

A pesar de la proliferación del streaming y demás soportes de audio digital como canales para escuchar música, el disco de vinilo sigue siendo uno de los soportes más queridos y bonitos. De hecho, ha resurgido con fuerza en esta última década, haciendo que los estudios de mastering desempolven las cortadoras de acetato (lacquer en inglés) y las fábricas reabran sus plantas de prensado de discos de vinilo. La tecnología para crear un máster y para fabricar los discos llegó a su desarrollo más alto en los ochenta (por ejemplo el Direct Metal Mastering), aunque ya en los sesenta y setenta hubo grandes avances en las cortadoras y técnicas utilizadas, como cortar los acetatos a mitad de velocidad, destacando ya entonces los discos de Mobile Fidelity Sound Labs y Motown Records. Y hoy en día también la, cada vez más amplia, serie de re-ediciones y nuevas ediciones hechas en la Sala 30 de Mastering en Abbey Road por Miles Showell.

Neumann VMS-80 Lathe at Abbey Road Room 30
Cortadora Neumann VMS-80 en la Sala de mastering 30 de Abbey Road.

Pero ¿por qué cortar a mitad de velocidad el master de acetato? ¿Cuál es su beneficio realmente? Básicamente al cortar el master de una de las caras de un disco de vinilo lo que hacemos es hacer vibrar una aguja de zafiro o diamante proporcionalmente a la señal de audio que intentamos grabar (normalmente estéreo). Esa vibración esculpe un surco en espiral en un disco virgen de aluminio recubierto de una capa de acetato (laca nitrocelulosa de color negro) que gira debajo del cabezal con la aguja. Ese surco en el acetato, con sus ondulaciones, representa el audio de la grabación. Pues bien, como el audio puede tener un espectro que cubre de 20 Hz a 20 kHz, la aguja tiene que poder vibrar en todas esas frecuencias contenidas. Y por supuesto que es capaz de hacerlo. La cuestión es que en la última octava del espectro (de 10 kHz a 20 kHz, la zona de las frecuencias altas o agudos) las vibraciones se tornan cada vez más rápidas, produciendo un estrés mecánico y térmico muy alto al cabezal y a la aguja, pudiendo afectar a la calidad del corte y, por tanto, de la representación de estas oscilaciones, es decir, de la respuesta en alta frecuencia. Así que una solución para mejorar esa respuesta es cortar a mitad de velocidad. En este caso al bajar a la mitad la velocidad del plato tenemos que bajar a la mitad la velocidad de reproducción del audio que transmitimos al cabezal de corte, consiguiendo así que cada una de las frecuencias baje a la mitad en todo este proceso. Por ejemplo, si en nuestro audio tenemos una componente de 12 kHz, en todo este proceso se reproducirá como una componente de 6 kHz (la mitad de 12 kHz). Esta vibración más lenta (de 12000 ciclos por segundo a 6000) produce menos problemas y estrés  en todo el sistema mecánico y quedará cortada en el acetato con más fidelidad. Evidentemente este proceso a mitad de velocidad es solo en esta fase de corte. Cuando reproduzcamos ese acetato, o los discos de vinilo fabricados a partir de él, a velocidad normal la música sonará a su velocidad y tono natural y con una respuesta en alta frecuencia mejorada.

Para realizar este corte a mitad de velocidad se necesita equipamiento adaptado y específico:

  • Una cortadora que pueda cortar a mitad de velocidad (16 2/3 RPM para discos a 33 1/3 RPM y 22 1/2 RPM para discos a 45 RPM) con cabezal y amplificadores adaptados. Las últimas Neumann VMS tienen esa opción de fábrica, aunque se suelen adaptar y mejorar aún más, como con los filtros RIAA, que han de ser capaces de cambiar la frecuencia de corte a la mitad.
  • Un sistema de reproducción que pueda reproducir a mitad de velocidad manteniendo la más alta calidad. Además, ha de ser un sistema con salida dual estereofónica que alimente tanto el ordenador de la cortadora como el cabezal para cortar el acetato. El audio que alimenta el ordenador va adelantado el tiempo de una vuelta completa del disco para que este pueda calcular el espaciado del surco según la amplitud de la modulación. En el caso de magnetófonos analógicos, estos tienen que tener cabezal de reproducción extra y adelantado para alimentar el ordenador que calcula dicho espaciado, y si se necesitan reductores de ruido tipo Dolby A o SR, estos han de estar adaptados para decodificar audio a mitad de velocidad y muy pocos lo hacen. Cualquier otro procesamiento en frecuencia o en dinámica hay que hacerlo con parámetros adaptados de frecuencias a la mitad y tiempos al doble. Esto añadido a la dificultad de estar escuchando el audio a la mitad de velocidad y una octava más bajo. La solución sería hacer un transfer digital de alta resolución (mínimo 192 kHz/24 bits) a velocidad normal desde el magnetofón reproduciendo a velocidad normal y con su reducción de ruido necesaria según requiera el máster analógico utilizado. En este transfer se puede realizar el procesado analógico necesario, habitualmente EQ y compresión pero no limitación. Ya con el máster digital obtenido del transfer se puede realizar procesamiento extra en el ámbito digital, como de-esser, restauración y edición, limitación, etc. Una vez preparado se utiliza en la reproducción a mitad de velocidad, saliendo por los dos pares de salidas necesarias (adelantada en el tiempo para el control del ordenador de espaciado y audio a cortar en el acetato). Para ello se utilizan DAWs específicas como SADiE o SoundBlade.

Miles Showell utiliza esta última técnica en la Sala 30 de Abbey Road Mastering, equipada con una cortadora Neumann VMS-80 modificada, un magnetofón AMPEX ATR-102 con cabezas personalizadas de Flux Magnetics y disponibilidad de decodificadores Dolby A y SR, una estación de trabajo digital (DAW) SADiE v6.1, conversores A/D y D/A de Benchmark, escuchas PMC MB2 XBD y procesadores varios.

Abbey Road Room 30 Control Room
Sala de mastering 30 en Abbey Road.
Miles with his Neumann Lathe
Miles con su cortadora Neumann.

Hace poco mi mujer me regaló el Back to Black de Amy Winehouse cortado con esta técnica por Miles y la experiencia sonora es magnífica: sonido muy equilibrado en todo el rango de frecuencias, con agudos definidos y muy agradables, con una dinámica amplia, que respira y una imagen estéreo muy sólida. Una delicia de música con un sonido soberbio. Miles utilizó los masters de las mezclas originales sin la compresión/limitación que tenía la versión masterizada para el CD original y se nota en esa dinámica maravillosa que tiene esta versión.

Half Speed Mastering Certificate
Certificado de mastering a mitad de velocidad.

Si queréis saber más sobre el arte y la ciencia de las cortadoras de acetato podéis visitar The Secret Society of Lathe Trolls y si queréis saber algo más sobre Miles Showell, no os perdáis esta entrevistatambién esta esta.